lunes, 31 de julio de 2017

Horizonte de sucesos.

Desplázate despacio,
las hipótesis son todas falsas.
Pero nosotros somos la explosión.

Matamos a los ojos
en la cara del cielo
mientras me niego a aceptar
el crujido de la cocaína en tus huesos.

En un instante está
y al siguiente se va
efímero y mortal,
persistente y rapaz.

Deprédame entre espinas
úsate de tinta.

miércoles, 19 de julio de 2017

If I get high.

Muerta, muerta, muerta.

Siempre en constante búsqueda.
Ávidez por lo intuitivo.

Hedonismo y narcolepsia,
ponme a Chet Baker bajito
que siempre mejor si puedo oírte a ti también.

De nuevo los ciclos se muestran desnudos,
negándose a refugiarse en zonas de penumbra emocional.

¿Sabes que solo sabes correr?
Supongo que es algo más que tienes que enseñarme sin palabras.

Yo pongo la pólvora,
tú trae la traición.

viernes, 14 de julio de 2017

He isn't true, he beats me too.

Permíteme que dude
de tu consciencia etérea
escondiéndose en mi nube.

Traté de destapar
lo que no querías dejar ver,
y ante semejante paisaje
solo supe correr.

Pues es por algo por lo que lo oculto
rehúye al juicio determinante
de tu ojo adulto.

Quizá la simplicidad resida
en el medio de tu centro
perdida y hundida,
sumergida en un momento
en el que ya no eras el guía.

Pero prefiero que te vayas, 
prefiero el lastre en singular.
Júrame no volver,
prométeme no ceder
al acelerado grito del que solo sabe caer.

Proclamo avaricia
en un mundo sin sesos.
Admiro armonías
mientras chocan tus huesos.

Denuncio cobardía
en un mundo sin besos.

miércoles, 21 de junio de 2017

Fate.

No me hacen mucha gracia las predeterminaciones. Es como que destrozan todo a su paso. Le quitan el encanto todo a las cosas. Mirad Jesús, acabó en la cruz por una de estas.

Bajo mi punto de vista, las profecías dejaron de estar de moda en el Renacimiento.
Nostradamus nos dio pal pelo para qué negarlo. No sé si me hace más gracia el fin de el mundo o yo diciéndoos lo que está de moda y lo que no. De algo hay que morir ¿cierto?
Que esa es otra, vaya trolas que soltaba allí el Michel -he buscado el nombre de pila de Nostradamus en Google- tanto intentar vaticinar tragedias y luego no daba ni una, se equivoca de año y de década y aún así le dábamos todo el bombo y luego nos quejábamos de que se lo tuviese tan creído, pues perdona que te diga Miki, pero yo hace diez años aún no sabía que existías y no es lo mismo poner en un examen de historia que la Revolución Francesa empezó en 1799 porque empezó diez años antes. Te prometo que no. Te lo predigo. ¿Lo vas captando? Acepta los errores.
Pero no te vengas abajo. Creo que la clave está en que le des un enfoque diferente a tu trabajo. Explica cosas más simples o dictamina acontecimientos más banales porque tanto apocalipsis cansa. Un poquito vale, pero los cántaros se rompen de tanto ir a la fuente. Aquí la única autorizada para repetirme con mis ansias de inexistencia soy yo.
Ahora explícame por qué el ácido sabe ácido y cómo se sabe si algo que sabe ácido es actually ácido. Quiero respuestas. Deja de coaccionarme con predecirme tragedias que ya voy servida para dos vidas.

Y tú, mira, tú que te empeñas en decirme lo que quiero y lo que no porque, evidentemente, lo sabes mejor que yo y a mí me conviene hacerte caso debido a mi escasez de juicio, a ti te vaticino escribir frases motivacionales hasta el fin de tus días.

Qué fatalista. Soy Nostradamus.

sábado, 13 de mayo de 2017

Pólvora y traición.

Si es que, por más que intente evitarlo, la cosa va de dagas.

Llevo demasiado abrazándome y ya sabéis que contenerse es siempre un error. Pero de todas formas equivocarme es lo único que sé hacer.

Se dice "painting" porque arrancarse trocitos de alma y dejarlos pegados en tela o papel duele más que tú alejándote. Y eso que cada vez tardas más en volver. Aunque luego, siempre acabas trepando por mis trenzas y te encargas de aclimatar mi atmósfera. Supongo que todo ese sufrir adquiere sentido.

Cáptame por partes, como a un hematoma que ya amarillea, pero no te sulfures que tampoco quiero verte arder. Te digo que estoy perdiendo el sur. Y crear también es una pésima idea porque creo que ya no sé. Solo sé retorcer palabras hasta que, sin ánimo de evitarlo, consigo que lo digan todo sin que tú te enteres. Ojalá supieras quién eres. Ojalá supiera quién soy. ¿Te imaginas encontrarte entre el mar de nubes? Imagínatelo también por mí.

Puede que esta noche te deje ir.

domingo, 30 de abril de 2017

Life doesn't mean a thing to me.

Lo bonito no quita lo tóxico.
Imaginaos vivir en ese ideal en que los opuestos se complementan. En la praxis, protón y protón es más probable que la heterogénesis. A mí me gusta llamarlo "yocentrismo". Siempre me gustó inventar palabras aunque a veces no las encuentre.

No sé -ni quiero saber- en qué fase estoy, pues solo supondría un cambio de preguntas; lo de que el saber no ocupa lugar me lo tomo demasiado al pie de la letra.

Quisiera conocer a alguna musa que no haya nacido en el mismo sitio que todas las demás. Pero bueno, tampoco soy tan triste si te centras más en mi faceta autocompasiva. Ocupa mucho.

(Breve pausa para cambio de canción).

Hace unos días me vi sumergida en la dicotomía que reside en fumar tabaco de liar y no tener más que cerillas, porque solo dios sabe lo frágiles que son los mecheros en estos tiempos. No más frágiles que tu ego o que mis huesos, pero tampoco demasiado alejados de la hipérbole. Lo que es verdaderamente hermoso es el impacto. Siempre el golpe. La colisión entre lo que psique se cuenta a sí misma y lo que physis se empeña en dejar claro. Solo ese instante vale la pena, esa casi imperceptible fracción de Cronos en la que, al fin, el ideal se esfuma y tus sentidos desnudos perciben, esta vez sin estar nublados por tus propios químicos, lo que siempre ha estado ahí.
Nada de epopeyas.
Nada de caminos.
Ni villanos, ni héroes.
Solo motivaciones, conveniencias y tú que te das cuenta.

Quizá no me estés siguiendo, pero Thom Yorke no para de decirme que me despierte del sueño este. ¿Tendrás el café hecho para cuando empiece a darle uso a los consejos ajenos?

viernes, 21 de abril de 2017

Quid.

Disruptivo pero hermoso, 
estirándose para tocar los astros,
caótico y morboso.

Como piedras que te hunden
en una sustancia
que te asusta,
te rehúye
y aún así
te reconforta.

Pues no toda oscuridad es tediosa y fría
y ninguna se olvida.

A sangre y tinta,
a fuego y cuerda.

La tragedia se escribe sola
y la melodía que la acompaña
se entreteje con las palabras,
mientras tu mente gotea
dejando el rastro
que te ayudará a regresar a ti.


Pero nadie es nadie, y ya sabes quién ama a nadie.

Sinfónica.

Analiza y sopesa.

Hechos y conclusiones han de ser complementarios. Y de la misma esencia, pues la adición entre divergencias es matemáticamente imperfecta y artísticamente desproporcionada.

Qué será del abismo sin caída

Aprieta el pulso y tira, la tendencia a un estado estático solo puede ser lírica y la poesía es aterradora, pues desentierra lo prohibido y rasga el grueso velo que oculta al ser del parecer.

La luz no es necesaria si es el alma la que percibe. 
El alma no existe si es la realidad la que la persigue.
Incluso en la cuerda floja la voluntad persiste.
Y la caída borra las definiciones del que todavía resiste.

Evasión y catarsis. Hedoné te llama al mismo tiempo que Némesis completa su ciclo a tu alrededor. La víbora envenenando su propia piel y cerrando el anillo que te condena, que me condena a errar de nuevo, a subir y a caer, a rozar Zion con la yema de los dedos justo antes de nacer de nuevo.

Qué será de la ambrosia sin suicida.

Analiza y concluye.


Balada triste y despiadada para piano y cuerda en mí menor.

sábado, 8 de abril de 2017

Fruta.

Es bonito mirarte aparecer,
hundirte en el iris del que
por suerte,
te ve.

Odio a mis ojos,
a su forma corpórea,
a su labor errónea.

Odio que lo vean todo fuera de tiempo,
cuando nada vale,
cuando el daño está hecho.

Pero me gusta cómo suenas en el recuerdo,
conectando con algo
más allá del centro,
dando vueltas,
girando,
riéndote de Galileo,
haciéndolo parecer polvo
y atomizándolo en piezas de helio
condenadas a no encajar nunca con nadie,
vagando siempre unidas a sí mismas
en un dúo apático.

¿Quién en su sano juicio
se enfrentaría al tiempo
por un burdo problema de perspectiva?

Las agujas se oyen a lo lejos,
son como Billie Holiday acariciándote la nuca
mientras sacas esos libros muertos
que solo las polillas leen.

Lo que no se quiere ver,
tampoco se oye,
pero el regusto metálico de la sangre
siempre está esperando al giro,
al accidente,
a la casualidad que se empeña en enfrentar
a la tierna piel de las mejillas
contra afilado abismo del marfil.

Es bonito mirarme perecer,
hundirme en el iris del que
por desgracia,
me ve.

jueves, 6 de abril de 2017

Pull me out.

Me gustan los secretos.
Me gusta la exclusividad de saber lo que casi nadie sabe.
Me gusta la discreción de susurrarle cosas a mi perra que probablemente comprenda tanto como yo el arameo. La belleza está en eso.
Pero se sabe que toda luz tiene su sombra y sus cosas malas. Las sombras no son malas, yo creo que son bonitas. La luz es bastante vacía. Muchas veces no necesitas ni verla para que esté ahí. Y a veces se comporta como onda y otras como materia y mira, ya bastante tengo con aguantar mis cambios de humor como para soportar las redefiniciones de fotones aleatorios que ni conozco, ni tienen masa.
Un médico me dijo una vez que una copita de vino con la comida es hasta sana. A mí me gusta con la cena también. Y los domingos con el desayuno. Merendar solo meriendo cuando estoy feliz y eso a mí me dura poco. Merendar es cosa de niños, de arena en los zapatos y de rodillas raspadas. La merienda no se recupera, solo se pierde. Como la gracia, a la mía no la he vuelto a ver desde aquel día que se me ocurrió sacarla a pasear. Lo que se queda siempre es lo que no se sabe. Existen ya pocas cosas más poderosas que un "¿y si?" seguido de puntos suspensivos y lo que, desde luego, habría sido una maravillosa experiencia. Ante esto: déjate de dudas, mejor caerse. Si total, las rodillas aguantan.

domingo, 19 de marzo de 2017

¿Tú y qué ejército?

Siempre se me ha dicho que nada bueno es recíproco en la mayoría de los casos y que, aun así, la lección es más valiosa que el éxito.
Solo crías dispuestas a abandonar el nido son capaces de despertar verdadera empatía o instinto maternal. La ley de lo efímero.
De lo que no estoy tan segura es de hasta dónde las ideas que mentes ajenas plantan en nuestra sesera son regadas por nosotros mismos. El símil entre la raíz y la cadena es inevitable llegados a este punto.
Tampoco estoy muy segura de que me gusten los grilletes; obvio es que la aversión simplifica todas las demás opciones en cuanto es el paso propio el que los arrastra.
Creo que la resiliencia esta sobrevalorada y ya me he pasado del número de tesis permitidas, pero tengo algunas más. Aunque todas desembocan en el mismo mar, pues de ahí sacas el agua para que las flores, las espinas, las raíces y las ramas florezcan, penetren y perpetúen aquello que hace ser a todo ser.

Quizá el sol, al fin y al cabo, no sea tan necesario como el garrote vil.

viernes, 17 de febrero de 2017

Opio para el pueblo.

Desde que no duermo tengo demasiado tiempo para todo.
Demasiado tiempo para mirar al techo, demasiado tiempo para analizar cosas que están muy arraigadas en el pasado, demasiado tiempo para quejarme, demasiado tiempo para que me ardan los ojos a cada pestañeo y demasiado tiempo para beber vino.
La paradoja está en que todo lo que hago, lo hago parcialmente y ya sabéis lo mucho que el maestro Yoda detesta las medias tintas.

Volviendo a lo del vino, el otro día me bebí una copa tan despacio que para cuando terminé, estaba completa e irrevocablemente ebria. Lo que es la psique. Y lo que es hacer que te esperen mientras estás dos horas dando pequeños sorbitos y hablando del existencialismo sartriano. Qué kafkiano.

Me encanta divagar. Y más aún, me apasiona divagar en alto. Lo que pasa es que siempre que lo hago, siento la ceja izquierda de mi madre arqueándose al final del pasillo. A veces se inmiscuye en mis asuntos y -si no lo sabíais os lo cuento- no soporto que me interrumpan cuando hablo conmigo. En especial cuando son las tres de la mañana y solo sé llorar cual neonato.

Creo que no he superado mi infancia y Freud también lo cree. Aunque darme al etanol se me da muy bien. Como liar cigarrillos a la vez que veo mi existencia sumirse por un desagüe imaginario en dirección al Tártaro.

Supongo que estas cosas pasan. A mí me pasan.

Un café me sentaría bien. ¿Has hecho café?

jueves, 16 de febrero de 2017

Sfumato.

Mejor si no llego lejos.

Tampoco es como si estuvieses yendo a ninguna parte. No conmigo.

Tengo demasiadas canciones para el otoño y demasiadas pocas para el invierno.

Limitas hasta al folclore. Pero no más que a mí.

Octubre solía ser más difícil que el resto. Hasta que llegas a Enero.

No me desequilibres los esquemas si no quieres que me tambalee. A ningún trapecista se le hacen esas bromas. Y menos al que no tiene red.
Yo no tengo red.
Jugar con red es como tener un comodín y los comodines disuelven los contextos.
Tú sí que tienes. Sé que tienes. Lo que no sé es cómo identificarlos. Ni dónde los escondes. No eres de los que utilizan las mangas para todo así que supongo que encontrarlos va a ser un poco más difícil que ojear en lo obvio.

Aunque lo más probable es que eso solo sea lo que yo me cuento. Al fin y al cabo, mía es la recaída y la adicción. Seguiré siendo la que siempre pierde, pero es mi elección. Tú sigues siendo el títere. Mis desviaciones no te pertenecen. Solo yo puedo guiarlas.
Solo yo me recrimino.

Antes de que me dé cuenta, será Julio otra vez y podré mover mis fichas en el juego feliz.

Aunque las hojas siempre vuelven a caer. O yo.

lunes, 9 de enero de 2017

Jezebel.

Y bajé por la ruta más fría
y llamé al diablo por su nombre.

Y me mostró amor
y me cogió de la mano
y me juró que nada volvería a ser lo mismo.

"Antes de que te vayas,
sabrás y sufrirás el infierno que queda por pagar".

Caminando de vuelta,
decidí girarme.

Y allí estaba
y me sonreía mientras,
a paso lento,
se alejaba.

No volvió a rozarme más que tormento.

Y grité.

Y la respuesta a mi queja se deslizó por las paredes.

"Hijo, soy el padre de las mentiras,
y caí,
desterrado.

Pero nadie dijo que cayese solo".

Y mis pies dejaron de rozar el suelo.