lunes, 16 de septiembre de 2013

Hurt.

"Te destruí, te destruí sin ningún derecho. 
Nadie puede destruir lo que no es suyo".

Tan placentero como gritar sin que nadie te oiga.

Duele.
¿Cuántas veces habré hablado sobre este tema?
Quizá -y siguiendo el usual modelo de mi hiperbólica expresión-, hasta miles.
Pero, es que, querido mundo, querido Karma, querido destino, querido "Dios sabe qué"; no paras de repetirte. 
Una y otra vez, siguiendo el mismo patrón erráticamente acumulativo. 
Y yo, sencilla y llanamente, he empezado a cansarme de tu repugnante círculo vicioso lleno de casualidades más bien poco casuales.

Life's for the living, so live it... Or you'd better off dead.

Dicen que la vida es para los vivos.
Y, como era de esperar, llego yo con mis eternas, inagotables e incontestables preguntas.
¿Qué es lo que se entiende por estar vivo? ¿Y por vivir? ¿Sinonimia? 
Barajamos dos hipótesis, como de costumbre:
-La primera, y la que defiende la igualdad de ambos términos, esto supondría que... ¿Qué diantres? ¿Desde cuándo la homogeneidad da algo que suponer? 
La estabilidad de lo regular -y, sí, de lo fácil-, siempre me ha parecido vehementemente aburrida. Lo que me lleva...
-Y la segunda opción, -y la que, como es obvio, yo secundo-, es que son ideas diferentes, incluso opuestas; antonímicas. Rivales, por así decirlo. 
"Ni todos los que viven están vivos, ni todos los vivos vivimos".