martes, 19 de agosto de 2014

Everything is lost.

Ha dejado de tener sentido.
Ya no hay motivos para despertar; no me importa qué hora es, ni en qué día vivo.
Ni siquiera me he parado a pensar en lo poco que falta para la avalancha de cambios.
Tan solo disfruto de la calma antes de la tormenta.
Y duermo, duermo mucho; entendedme, no quiero pensar.
Mi almohada está empapada a tiempo completo porque me despierto más vacía de lo que me acuesto; Morfeo ignora mis plegarias.
Ya no creo en nada en lo que solía creer.
Perdí mi norte mientras las nubes nacían.
Y perdí mi sur cuando el cielo empezó a llorar.
Ahora espero a los rayos; con un poco de suerte, quizá, y solo quizá, me ayuden a perder mi propia mente.