viernes, 16 de febrero de 2018

Cata.

Escribo sobre odio
y heme aquí,
sin odiar a nadie.

La paradoja con piernas
que camina amando entre discordia.

El oxímoron excitado
que se desliza por el sumidero.

Voy a querer pensar que,
como el vino,
eso de odiar va a ser un gusto adquirido.

Pero odiar con sentido,
contradiciéndome con Psique:
el constante recordatorio de mi condición humana.

El azúcar me aburre rápido,
como tú,
con tus eternas vueltas centrípetas
aunque no mucho.

Tú tiburón y yo presa,
pero las crías también crecen
y a veces, sin saberlo,
son orcas.

domingo, 4 de febrero de 2018

Caronte

Me han dejado aquí
en esta misma curva.

No necesito brújulas,
no necesito la piedad del traidor.

Puse tu cara en el espacio,
para verte yéndote,
para envenenaros a ti y a todos
con la utilidad del aire que no se puede respirar.

Estoy tirada en el suelo
y lo estoy llenando todo de sangre.

Te he visto en el espejo durante tanto tiempo
que ya ni espero encontrarme.

Excava, sabes que tienes que seguir,
no estás cerca.
Todas las cosas que buscas
están más lejos de la superficie que el mismo núcleo.

Llévame en barco a la luna,
veamos la función desde arriba.

¿Se me congelarán los ojos
lejos de su órbita?

Eres como esa canción de Radiohead
que se gasta más rápido que yo,
sin sorpresas.

miércoles, 24 de enero de 2018

Miel

Hay almas pequeñas,
como la tuya.

No quiero tu prosa,
solo deslízate sobre mi piel
siempre amarga,
siempre ambiciosa.

Hay pájaros violentos
que siembran en la ira
su miedo insustancial,
que confiesan su mortalidad
a todos los vientos.

He saboreado la hiel
en los nudillos que se aceleran
al precipitado impacto
con el ladrillo cruel.

Hay pájaros heridos,
siempre buscando nido,
necesitando olvido
y anhelando lo prohibido.

Tú estás en los detalles,
defines átomo y marfil,
carcomes frente y perfil,
no pares.

Hay pájaros vacíos
recorriendo laberintos
que no fueron trazados
para ser acabados.

Vísteme con humo
que si no se disipa,
no me gusta,
solo irrita.

Hay manos pequeñas,
como las mías.

lunes, 15 de enero de 2018

Atropa Belladonna

Tengo tantos sueños
que no puedo dormir.

Las musas han vuelto a mí
a través del humo.

Respiro a duras penas,
inhalo lo que dejas.

Quisiera no depender
de todo lo que adulo.

Me trago mi propio veneno
y me retuerzo entre rejas.

Si me sostengo,
no te asumo.

Solo dime si te quedas,
solo quítame esta niebla.

viernes, 12 de enero de 2018

Spanish leather

Mi aliento quema
como la ira del volcán.

El ruiseñor acude
a la llamada de las ramas,
mientras la vida irrumpe
rompiendo las cáscaras.
(Cielo, cielo,
dime por qué lloras.
Cielo, cielo,
dime por qué lloras).

Mis ojos fluyen
como frías cascadas.

Ese día
me pediste mi muñeca
y me la devolviste
meses después,
como nueva,
pero sin alma.
(Fuego, fuego,
dime por qué la quemas.
Fuego, fuego,
dime por qué no arde).

Mi aliento quema
como la ira del volcán.

Nana

Cuando era joven y temía al mundo,
mi madre solía cantarme una canción.
Hablaba del lugar adonde vas cuando tu vida en esta tierra se convierte en ladrillo,
hierro e infierno
que ayer no había,
y hoy dos.

La incapacidad
a veces,
se dilucida.

Y nos vemos de nuevo en esta senda,
lejos del antagónico sollozo
de la esperanza como soluto.
Y levantarse es más difícil
hallándome en esta habitación llena
de recuerdos rotos y acordes entrecortados.

Se dirá la verdad,
pero no soy el enemigo.

Me he puesto tus zapatos,
rasgo el suelo como tú las almas.
Pero llegué a darme cuenta
de que yo en lo real,
no era nada.
Así que dime,
¿por qué decidiste apoyarte
en un hombro que estaba cayendo?

Entiérrame a tu lado,
pues el cambio siempre amenaza a los que tienen miedo.

Tengo fe en la soledad
y no puedes quitarme eso.
Tengo fe en la destrucción,
aunque me quede sin pretexto.
Tengo fe en el abismo
que me mira inconexo,
pues solo ve lo que atisba
el empañado espejo.

¿Y no éramos nosotros como un campo de batalla destinado a pulverizar el tablero?
El ladrillo.
Y el acero.
Y el mundo morirá justo después,
siguiéndome
hacia una tierra más profunda.
Y, ¿no sería hermoso,
alcanzar al fin,
paradisíaco destino?

Porque hubo una vez también
en la que los bosques,
eran el cielo en la tierra.

martes, 9 de enero de 2018

Eurídice

Se está clavando agujas en la garganta otra vez,

Es un pecado delicioso
verte sucumbir
ante el ruido
de todas tus piezas cayendo,
en una armónica caótica,
en una tragedia sin victoria.

Hay naturalezas que no sucumben a las plagas.

Puedo demostrártelo,
veo a través de ti.
No sin perder matices,
no sin que la corriente de agua erosione
también
esto.

Ojalá tus huesos se desintegren con los míos.

Que las sirenas no cantan por cantar,
cantan por catarte,
por cazarte.

Déjate llevar por una vez. Aunque creo que ya es tarde.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Líquido.

Hay una posibilidad.

De las que no manchan,
de las que se van sin desgarrar.

Se disipa rápido
y cuanto más la aprieto,
menos se define.

No quiere limitarse,
no se deja condenar al agitado tumulto
que deriva de la mezcla.

Como leche sobre té,
como fuego sobre sed.

Las alas no ayudan a bajar,
Gravedad está orgullosa de permitir solo el descenso.

El remolino soy yo,
el ruido no me pertenece.

Mi velocidad de escape es un número dispar.