domingo, 17 de julio de 2016

Negro es el color.

Si me decís quién soy,
os prometo que dejaré de escribir en este preciso instante.





Pero sabéis que no podéis,
porque ni siquiera sabéis quiénes sois vosotros mismos.

Lo más probable es que suene redundante.

Siempre sueno a la misma nana triste con la que se disuelven todas mis ensoñaciones.

Qué fácil era soñar hace unos cuantos años,
casi como respirar.

Ahora existo. existís: existimos,
por y para recuperar la libertad de no saber.
De ignorar.
De volar.

Mirad en lo que nos hemos convertido,
un compendio de fobias, necesidades y obsesiones.

Lo más triste es que ni siquiera es nuestra decisión;
entendedme, hay cosas que son justificables.
¡Por el amor al arte!

Ojalá fuera este el caso,
la degeneración suele ser hermosa de narrar.

Mas lo único cierto es que se nos obliga a funcionar,
antes que a ser.

¿No creeréis que todos estamos preparados para aprender a sumar a los cinco años?

Decide.

No pienses.

Decide.

Funciona.

Decide.

Pierde.

Decide.

Mutila tu alma.

Decide.

No importa nada,
pero haz uso de tu libre albedrío;
que para algo se te ha otorgado.
Úsalo.
Sé libre.

Pero nunca olvides que necesitas decidir.

Necesitas producir.

Necesitas.

Porque tu necesidad,
perpetúa mi supremacía.