lunes, 9 de enero de 2017

Jezebel.

Y bajé por la ruta más fría
y llamé al diablo por su nombre.

Y me mostró amor
y me cogió de la mano
y me juró que nada volvería a ser lo mismo.

"Antes de que te vayas,
sabrás y sufrirás el infierno que queda por pagar".

Caminando de vuelta,
decidí girarme.

Y allí estaba
y me sonreía mientras,
a paso lento,
se alejaba.

No volvió a rozarme más que tormento.

Y grité.

Y la respuesta a mi queja se deslizó por las paredes.

"Hijo, soy el padre de las mentiras,
y caí,
desterrado.

Pero nadie dijo que cayese solo".

Y mis pies dejaron de rozar el suelo.