domingo, 26 de junio de 2016

Rosyln.

Quise ser aquello
en lo que ni siquiera podía creer.

El fracaso se veía venir
antes incluso de que existiese.

Sobra decir,
que horror se queda escaso.

No voy a aceptar,
la salvación que ofreces.

En ella reside, sí,
tranquilidad.

Pero a un precio
que no quiero pagar.

A mí déjame,
que ya no sirvo.

Pues, algún día,
mi dolor va a marcarte.

miércoles, 22 de junio de 2016

Solipsismo.

Nunca estuve,
pues nunca fui de parecer
más que de ser.

Si las nubes flotan
es porque no pueden,
aunque quieran,
arder.

Las armonías se rompen
solo si intentas hacer que vivan
antes de morir.

Todo inicio fluye ante una puerta cerrada
que, a cal y canto,
se niega a salir.

No quisiera sonar a lo que no sueno,
pero mi melodía no fluye,
ya solo quiere sangrar.

Quizá mi ritmo me permita estructurar
aquello que ya ni siquiera se quiere
amar.

Como mi propio ser,
que rehúye,
a toda costa,
el parecer,
el ser,
el perecer.

lunes, 6 de junio de 2016

Resiliencia.

La dependencia es un tema, cuanto menos, escabroso.

Si no es oxígeno es un opiáceo o un cretino integral.

Lo cierto es que sabiendo lo que se sabe, la libertad no es más que una mera utopía, reducible y comparable con los sueños y desvaríos de Bakunin.

Odio la utopías, tienden a despertar adicción en mí.

Las odio, pues yo soy distópica y por mucho que os lo digan, los opuestos no se atraen. No quieren atraerse.
Pero aún así, su voluntad se pulveriza.
Pues la existencia de uno depende de la del otro.

¿Entendéis lo que os digo?

Y aún así, albergo esperanza. Si me preguntáis cuál es el verdadero cáncer de esta nuestra hermosa suciedad, os diría que la esperanza es la metástasis personificada: no esperéis nada, porque nada nunca llega.

Solo quedan los enlaces.

La covalencia que estableces con tu entorno.

Tu cohexistencia se ve ligada a cada pequeña brizna de hierba que pisas con desdén.

No eres libre.

Ella te domina.

Y a mí,
me condena.