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Líquido.

Hay una posibilidad. De las que no manchan, de las que se van sin desgarrar. Se disipa rápido y cuanto más la aprieto, menos se define. No quiere limitarse, no se deja condenar al agitado tumulto que deriva de la mezcla. Como leche sobre té, como fuego sobre sed. Las alas no ayudan a bajar, Gravedad está orgullosa de permitir solo el descenso. El remolino soy yo, el ruido no me pertenece. Mi velocidad de escape es un número dispar.

De cuando el frío llega a quemar.

No se me anticipó, tampoco lo hubiera creído. Solo era un murmullo, un eco vago, empeñado en permanecer oculto entre las partes más afiladas, en las zonas más oscuras allá donde habitan las esencias. Al último trago también se llega, siempre se llega, y todo se reduce a irse a pique o aprender a nadar de otra forma. Primero te di a luz, perdiendo más sangre de la que tengo. Luego memoricé la forma en que tus cejas se unen con tus sienes y el precipicio que separa tu barbilla de tu ego. Y no sin mirar atrás, te dejé marchar flotando como Moisés por el Nilo.

Clavículas.

Me digo siempre las cosas primero a mí misma. Siempre las mismas cosas. Siempre en el mismo espejo. Acto seguido, te las digo a ti, en el reflejo de lo que te enseño y lo que me dejo. Tengo las uñas más largas que nunca, lás costillas más apretadas que antes, muchas cosas me las he dejado en ti y todas las demás han cambiado, se han adaptado a la adversidad que reside en confiar, en necesitar solo de lo que falta. Se me vacía el estómago por pensarte, estoy matándonos para que se me vaya la mente en hablarte. Aléjate de las líneas de fuego, de las esdrújulas limitantes pero quédate cinco minutos más cantando al escucharte. Voy a encender otro cigarrillo, espero de verdad que no me estés oyendo. Quiero saber qué harías si todo volviese a ti, si todos los equilibrios que rompes, se vengasen a la vez precipitando también a tus hombros hacia la peligrosa proximidad del ...

Caleidoscópica

Me invento sentimientos dentro de mi cabeza que no existen, pero que sí se sienten. Es todo siempre un proceso de deducciones extenuantes, inútiles, vacías y que no llegan a ningún puerto. Solo saben quedarse estancadas, arremolinadas, siempre cerca y nunca lo suficiente. Que me da a mí que voy a tener los pies helados para siempre. Que ocultarme de todo es un escudo imaginario. Me gustarían muchas cosas. Verte aparecer en el preciso instante en que la copa se vacía. Parecer siempre distante, fría, pero a la vez expectante ante un posible cambio que nunca llega. Y quedarme a hablar. Pero de nuevo hay alguien más escuchándonos. Mejor llama a emergencias, que mi consciencia me retiene como rehén.

Miss Misery

Me torturo a mí misma de muchas maneras. A ti pues harina del mismo costal, pero no te das cuenta. Nunca. De nada. Eres como el leño de la señora de Twin Peaks solo que tú tienes codos y hablas un poquito más que él. El problema es que dices muy pocas cosas y conmigo es sustancia o nada. La calma es para los malos. Decidir es limitarse -aunque tú eso lo sabes mejor que yo-, definirse también y a eso vengo: a cuestionarme qué me define y por qué. ¿Qué permito que sea determinante? Porque si una cosa está clara es que, por desgracia, mis preferencias en lo que a bebidas espirituosas respecta, no son un detalle muy descriptivo (vino). Yo esta noche quería dormirme tempranito y mira lo que me haces hacer. ¿Qué de todo lo que soy es algo mío? ¿Qué he absorbido tanto que se parece a mí? ¿Cuántas capas tiene mi cebolla interna y cuántas están contaminadas? Quiero bo...

Between the bars

Sueño con morirme desde que tenía 13 años. No confío en nadie que no contemple su propia insignificancia existencial más de dos veces al día. O a la noche. Sueño con saber lo que sé sin acarrear las consecuencias que conviven con ello, pero sácame de casa esta noche, que lo llevo mal y voy a fingir agradecérselo todo a ese mechero amarillo tuyo. Sueño con empezar de nuevo, ya sea en la inexistencia o con una identidad falsa y una cara nueva. O con otra esencia. Puede que hasta siendo una de esas personas felices y funcionales que tienen buen humor por la mañana y van a una clase de pilates para descargar tensiones. De las que escuchan música alegre y bailan swing. De las que dices odiar pero que la praxis te refuta. Sueño con las cosas que podrías hacer, que no harás, pero que podrías. Sueño conmigo siendo y no estando. Sueño con la mecha sin incendio. Sueño con la pólvora sin...

Diatriba

Me lo he pasado bien, desangrándome desde el primer acto. Pies pequeños, labios rotos, la esencia de un instante perdida en el mar de tus antojos Eres luz pura, no permitas que te consuma mi lectura, que te diluya las capas, dejando tu armadura en las manos de lo que nunca dura, de lo que siempre dudas. ¿En qué estaría pensando cuando no te dije adiós? Te gotean los ojos, se te ramifica el alma y solo estoy yo para verlo. Demasiadas butacas llenas en las películas que creas y demasiadas vacías en las que vives. Creo que he descubierto el color perfecto, está a medio camino, entre el que te imaginas y el que es. Brisas de invierno en tonos fríos, olor a fuego. Quiero que la niebla te cubra, que no me deje verte ni siquiera cuando me empeño en encontrarte siempre hiriente, siempre afilado. Estoy a punto de volver a darle al play, pero peor. ¿Tendré alguna vez la oportunidad de verte enten...

Vientos de Otoño.

Una puede encontrarse odiando lo que todos aman. En esta clase de aprietos es preferible que no opines, pero si te obligan a confesar: no lo hagas. Es mejor vivir siempre tranquilita, escondida bajo la mentira y aterrorizada por ese fatídico día en que metas la pata y se te descubra el pastel. Todo esto te lo enseñan en primero de "cómo hacer de tu vida una farsa". Es troncal. Aunque el verdadero secreto me parece, más bien, cómo conseguir lo contrario. Eso no te lo explican ni en Youtube. Odiar es fácil. Querer duele más, pero también es fácil. Querer está más allá del bien y del mal. La verdadera dicotomía es hacer ambas cosas a la vez y la realidad es que, quitando las alcaparras, me pasa con todo. Pero hay algo mucho más difícil de llevar que todo esto. Y es que el vacío, por tentador que parezca mirándolo bajo la perspectiva del pánico al sentir, no se anda con chiquitas. El vac...

Conections fading.

Es un trago y 45 minutos de espera. Es obtuso como tú. Es un blues con petróleo. Demuéstrame que existes porque creo que he idealizado la utopía, porque muerta la mentira, muertos los ojos. Me he mirado tanto al espejo que he llegado a creerme que mi alma reside en el reflejo, que solo se ve desde fuera, que nunca se va y siempre se queda. Arpégiame a destempo sin que las cosas bonitas suenen, sin que nada encaje. Las melodías solo las aprecio cuando ya se acaban, cuando navegan entre nubes, cuando el pretérito y no el presente las contiene. Descóseme los sueños porque se están transformando en aire que se inhala y no se respira. Sin miramientos.

New Macabre.

Pero no puedo hacer nada si todo lo que quiero es la angustia que espero. Me están cantando mi ira y mi mente sobre un lugar más allá, más tranquilo, más caliente. ¿Está tan mal? Todas las pequeñas cosas se arremolinan en círculos y, lo siento, porque ni siquiera las más lejanas son capaces de acabar con el vínculo. Enciéndeme eso. ¿Es en Júpiter o en Saturno donde habitan las conclusiones de lo absurdo? Qué suaves son tus fauces. Esas luces a tu lado te ciegan, te impiden ver a las que esperan, te dejan las mañanas sin estrellas. Polivalencia entre bambalinas, no quiero verte más que me dices que querer es poder.

Cheek to cheek.

Es impresionante cómo, a la ridícula distancia de un breve instante, tu esencia se lleva  al demonio que te destituye de tu posición de musa, desnudándote sobre el vago eco de mi mí en menor. Acabo de tener una visión muy bonita, en la que todo sale mal y sin embargo permanece igual. Llévame al cine y pega tu mejilla con la mía en cuanto salgan,  frenéticos, casi flotando, los pies de Fred. Que de poco te sirve estar rozando el cielo mientras yo sigo latiendo.

Naranja.

Cada día hay un problema nuevo. Y me parece de lo más lindo porque siempre hay algo que aprender dentro de las injusticias. Es muy ridículo, si lo analizas conmigo, que solo me quede con las nimiedades malas mientras lo bonito todo se desvanece en el olvido. No nos viene bien. Pero el problema no es el problema. El problema es el conflicto. El problema es siempre tragar sin haber masticado bien. Te prometo que para la próxima me dejo de enigmas y te lo explico. Si me sale. El condicionante que dio pie a la hecatombe. Si te oscureces mucho, cuando te apagues, te buscaré entre las estrellas. Me has salido esotérica y nunca tienes las manos frías. No me gusta sumar. Una tiene sus manías porque si no acabo de escribir antes de que se me acabe el cigarrillo, no acabaré nunca. Pero hoy es diferente. Hoy he descubierto adónde va la gente los domingos.

(De)lírico: did she jump or was she pushed?

Haz la maleta y vámonos lo antes posible. O solo antes de que nos oiga tu padre. No lo empeores, que ya nos ha visto cruzando siempre en ámbar, rozando la amargura, convirtiéndote en lastre. Pero si viene ese autobús, que nos mate a los dos que te da igual ya el parámetro desde que me dijiste -sin decirme- que te salías de la norma. No nos quiero más. Déjame creer; que las cosas sin desenlace (fin) no me gustan. Incapaz ya. Inútil hasta el plomo. Hasta los créditos y hasta el cartílago. No me gusta pensar en las cosas que quedan por pasar porque las opciones son tan injustas que me recuerdan a mí. Y mira que el nudo y el desarrollo han sido casi imposibles de sobrepasar. Pero debí haber supuesto que el capítulo 12 solo trae parálisis permanentes y cosas malas: es mi favorito. Me acorralé dentro del títere y no estoy cómoda. No hay nada que me dispense (de). Solo la pena máxima. Hasta la desintegración y más allá. Y sabes que no hay nada más terrorífico que no dejar rastro. Qui...

She wears red.

There's not a way out the path's showing itself. Let's try to hide, behind a curtain of smoke, between your wrists I feel the warmth of a stroke. Come ride with me we'll lean towards the end, we'll meet the woman in red. And you'll have to run no more, for the ages have passed and the light can no longer hit you. With her clouded eyes, with her purple smell, can't you see that she wears red?

Liquor store.

Es una lucha constante. Se me ha perdido el norte. O puede que me lo haya escondido otra vez. Jugar a ganar entre tramas perversas suele tener esta clase de consecuencias. Los prolegómenos son peores. Si fuera fácil no me haría gracia. Me muevo por ver la partida desde arriba, como un ente externo, mientras te escucho poner canciones tristes de las que nunca pones. De las que dicen más de lo que quieres que se sepa. De las que tiñen de rojo la coraza de la que has decidido hacer gala. Lo bueno es que el fracaso se me ha vuelto más acogedor que el juego. Lo bueno es que me he cavado mi propio pozo, ganándome el puesto más tranquilo sobre el tablero. Que yo sé que lo tuyo es ser rey y admiras al alfil y los movimientos entresijados de tu reina. Pero la importancia del peón la ven pocos. Nadie ve intensidad en el nudo de la historia, solo hay avidez por el desenlace. El peón es el medio directo al jaque. Es una lucha constante, una meta fuera de mi alcance.