viernes, 18 de noviembre de 2016

Passion.

Ayer descubrí a Dreyer.

El pobre hombre grabró una película tan emparanoiante que ha hecho que aquí Ori Darko se cuestione sus valores religiosos. Esos que no tengo.

La cosa es que en el 27 se la censuraron antes de que pudiera siquiera estrenarla.
En el 28 le quemaron las diapositivas originales y se quedó el hombre destrozado por dentro.

La tragedia continúa. Dreyer tenía una copia. Pero adivinad. Se la tiraron al fueguito igual que con la primera y nadie supo nada ni de él, ni de su cine más que por pequeños fragmentos de Juana de Arco llorando.

Y por qué me cuestiono mi fe.

Bueno, pues porque en el 81, descubrieron una copia original intacta "out of the blue"  -así como dice mi amiga yankee Lauren- en el armario de un psiquiátrico noruego. Según yo, el hallazgo derivó de algún intento de ouija o algo similar, aunque dicen que la gente en Noruega es más lista que aquí así que no sé qué deciros.

El quid de la cuestión es que la mandaron a Francia, porque Dreyer era danés, pero la película era francesa -cosas de mudarse, supongo- y allí, entre restauración y restauración, consiguieron algo muy cercano a lo que era -o eso creen- la película en el 27.

Y yo leo estas cosas y me imagino a conceptos espirituales guiando a los jovenzuelos noruegos al armario de la institución mental.

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