lunes, 14 de noviembre de 2016

After the storm.

Hay que saber controlarse y hay que saber tocar el aura sin rozar la mecha.
Lo cierto es que es aburrido no quemarse, pues el fuego tiene más facetas de las que él mismo está dispuesto a admitir y ninguna de ellas crea sin la destrucción como premisa.
Pero a mí, o me condicionas o nada.
No os riais, que en la praxis todos lo estáis
El calor es una función importante y la luz es la variable por excelencia, siempre y cuando el arder no entre en la ecuación.
Aunque, siéndoos franca: antes que desvanecerse, todo vale.
Desvanecerse es lo peor y os pasa a todos, bien porque os quedáis sin gas u óleo, o porque vuestro mecanismo es defectuoso a priori.
La intensidad también tiene su papel en este tipo de prosa a pesar de que yo no sepa ubicarla. La intensidad es escurridiza.
La intensidad no sabe de autocontrol.

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