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Another one that bleeds like you.

Your soul is in the cold hands of a dirty rat;
"I'm your murder, I came here for taking away all of your sadness.
Give me the light that consumes you,
I'll cover your bleeding scars in shadows".

Treat me right, 
quarter me.

My flesh, my brain, my bones...
they're all empty. 


So you are, bloody murder.



"El estado inherente a una persona enamorada no puede ser otro que la tristeza".

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Esmeralda

Tus miedos son reales.
Tus miedos son reales.
Tus miedos son reales.Me torturo,
siempre.
En pasado, presente
y futuro.No quiero decirte esto.
No quiero decirte esto.
No quiero decirte esto.Lates como el cáncer
informando de que estás donde estás
cuando toda cura se vuelve letal.Hablar es barato.
Barato.
Barato.Brillas por tu ausencia,
eres un cuchillo
que roza con su filo
el ennegrecido hilo
que te sostiene en vilo
ante el profundo abismo
que separa al que muere
de lo vivido.Quiéreme.
Quiéreme.
Quiéreme bien.Te lo contaré todo
cuando mis pestañas atraviesen,
húmedas y frías,
la fina tela del sudario
que fallará en cumplir su por qué.

Fácil vivir.

La desgracia se propaga por el agua
a la misma velocidad de tu partida,
se arremolina entre dagas
que asesinas admiran
a la lluvia caer antes
de que empiece a llover.Esta guerra es un prólogo inconcluso
una balada triste
que amenaza con mantenerte recluso
de los pecados que viste.Enviarán sus condolencias
duques podridos,
reyes mimados
y ecos vacíos,
me oiré buscarte
aprentando puñados de arena
solo para ver su recurrencia.Encontraré de todo menos el éxtasis.Muerte, luz y sombra,
ira, paz y penumbra.Nada que no persigas,
nada que no vivas.
Nada que no sujete el gigante Atlas,
que con ayuda de Axis,
te permite negarme
y aún así girarte,
para verte marchar.

Entre Dante y traición.

De verdad lo espero,
por vuestro bien,
que no sea cierto.Que todo lo que tengáis que decir,
lo digáis en vida,
porque lo que se oculta
se parece más a las piedras
que el aire que siempre diluye tus dictámenes.Es aquí donde empieza el verdadero infierno,
ante los ojos llorosos de Homero y Virgilio
contemplando a su creación juzgar
y viendo a Cleopatra caer sobre sus rodillas
mientras la sangre de Cavafis
se desliza por sus costillas.La sed de venganza no es un pecado,
no perdonar es un derecho.
He tomado la decisión,
deja ahora que la lección se imparta.Sus dientes solo miden unos pocos centímetros,
y tu carne es tierna,
podrás soportarlo,
entre sangre y fango.Dime por qué me miras,
por qué arrastras tanto oro como si fuera basura
cuando lo único sin valor alguno
eres tú.Te prometo que entre giros y furias,
entre fosas y círculos,
me veréis arder
y arderéis conmigo,
solo para descender al noveno hielo
que corroe el alma.