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Cortinas de hierro.

Las tijeras. Afiladas. Desprendían un brillo morboso que llamaba a mis manos como un cántico de sirenas a una tripulación cualquiera perdida en el gran azul. El óxido. El calor. La sangre. Manaban sin cesar de la misma y caótica cicatriz. Era imperceptible, era hermoso. Eran todos los resquicios de mi fuerza restante condensados en un punto y final. Un punto grueso. Líquido. Húmedo. De los que rasgan el papel. El punto que une lo que hay delante y detrás del telón. El hilo que levanta el tupido velo entre las dos antagonistas por excelencia. La que sangra y respira y la que no puede sentir: la vacía y la oscura. El día y la noche. La vida y la muerte. El latido y el silencio. La cárcel y la vía de escape.

Metamorfosis.

Todo avanza tan sumamente deprisa que me asusta. Tengo miedo a cualquier cambio de variables. Al mínimo giro de acontecimientos. A cualquier desajuste. Los cambios siempre provocan más cambios.  Si la temperatura varía, el sistema se ve afectado. Y parece ser que esta es la palabra central "cambio", y sus consecuentes derivaciones léxicas. Todos cambian y evolucionan, y yo sigo aquí; con mis contras. Pero no me malinterpretéis, sigo estando a favor de Darwin; el problema es que considero que he llegado a un punto en el que mi propia mente ha adquirido todos los mecanismos esenciales para desarrollar eso a lo que llaman "pensamientos". Y me da miedo tener el arma de pensar. A veces, estar encadenado es mejor que estar libre. Y yo no quiero desencadenarme de mi propia niñez. No quiero pudrirme en ese mundo de "mayores" al que todos queréis pertenecer.  Prefiero ver cómo las flores de papel crecen en las paredes de mi ático lluvioso. Loca para alguno...

Rather be dead than cold.

Es, cuanto menos, odioso que toda tu vida se resuma en las mismas, caóticas y pequeñas catástrofes psíquicas.  Y digo "psíquicas", por no decir "ajenas".  Odioso porque, simple y llanamente, a la mínima que ofreces una mano, una relativa minoría reducida de lobos devoran tu brazo. Transformando tu propia confianza en meras cenizas. Y, odioso también porque, ante el menor símbolo de alarma, aparece una nueva odisea de la que tienes que defenderte.  Sino es por A, es por B. Por desgracia, yo ya he llegado a mi Z. 

We are the shadows screaming take us now.

Es difícil.  Es difícil que tu propia conciencia vaya en contra de tu, ya de por sí, inestable psique.  Y es por cobardía, por lo que mi mente no toma ese "camino fácil" que a todo ser humano le parece un acto deplorable opuesto a la propia integridad de la moral universal. Por cobardía no me enfrento a la propia cobardía. Por miedo. Por culpa de ese sonido alarmante que, al igual que tus propios demonios, se manifiesta cuando tratas de poner un punto, cuando tratas de acabar una línea...

Hurt.

"Te destruí, te destruí sin ningún derecho.  Nadie puede destruir lo que no es suyo".

Tan placentero como gritar sin que nadie te oiga.

Duele. ¿Cuántas veces habré hablado sobre este tema? Quizá -y siguiendo el usual modelo de mi hiperbólica expresión-, hasta miles. Pero, es que, querido mundo, querido Karma, querido destino, querido "Dios sabe qué"; no paras de repetirte.  Una y otra vez, siguiendo el mismo patrón erráticamente acumulativo.  Y yo, sencilla y llanamente, he empezado a cansarme de tu repugnante círculo vicioso lleno de casualidades más bien poco casuales.

Life's for the living, so live it... Or you'd better off dead.

Dicen que la vida es para los vivos. Y, como era de esperar, llego yo con mis eternas, inagotables e incontestables preguntas. ¿Qué es lo que se entiende por estar vivo? ¿Y por vivir? ¿Sinonimia?  Barajamos dos hipótesis, como de costumbre: -La primera, y la que defiende la igualdad de ambos términos, esto supondría que... ¿Qué diantres? ¿Desde cuándo la homogeneidad da algo que suponer?  La estabilidad de lo regular -y, sí, de lo fácil-, siempre me ha parecido vehementemente aburrida. Lo que me lleva... -Y la segunda opción, -y la que, como es obvio, yo secundo-, es que son ideas diferentes, incluso opuestas; antonímicas. Rivales, por así decirlo.  "Ni todos los que viven están vivos, ni todos los vivos vivimos".