Ir al contenido principal

Balada dulce de despedida.

Qué causa habrá más noble,
que aquella que se llevó a Ofelia.

La que precipitó a Sibyl Vane
más allá de los lazos del aliento.

Qué luz habrá más intensa,
que la que devoraba la conciencia de Gatsby.

Verde, escarlata,
intuición, cromatismo, desdén.

Qué sabré yo de dolor,
si solo conozco el que yo misma me suscito.

Lacerantes incisiones
que liberan gritos de auxilio que nadie quiere oír.

Qué sabré yo de amor,
si todo lo que amé, lo amé sola.

Mi Ligeia murió,
como todas, por crueldad.

Mi Cathy pereció,
en lecho ajeno al de su hogar.

Pero qué sabré yo de muerte
sin concesión a un término rapaz.

Y ahora despierta, Julieta.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Horizonte de sucesos.

Desplázate despacio,
las hipótesis son todas falsas. Pero nosotros somos la explosión.
Matamos a los ojos en la cara del cielo mientras me niego a aceptar el crujido de la cocaína en tus huesos.
En un instante está y al siguiente se va efímero y mortal, persistente y rapaz.
Deprédame entre espinas úsate de tinta.

Oblivion.

La verdad es que a veces me olvido de admirar la calidez del instante. Es algo de lo que no me doy cuenta hasta meses -o años- después. Cuando ya es tarde. Cuando las gracias ya no se dan porque son muy de psicópata obsesiva. A lo mejor me va mejor si voy aceptando eso último como premisa para todo lo que pienso. Lo que pienso fuera de tiempo.

Ahora mismo me apetece recuperar tu hombro mientras Russel Crowe escribe ecuaciones en las ventanas, de fondo, creando atmósfera. Como si te hiciera falta. De vez en cuando te dejabas querer.

Me gusta hacer gala de muchas cosas. De mi capacidad para soportar enormes cantidades de dolor sin rozar umbrales críticos, de lo patosa que soy, de lo bonitos que tengo los pies o de los pocos miedos que me han tocado. Pero lo cierto es que soy una persona profundamente asustada.
Miedo a los lugares demasiado iluminados, miedo a los peces, miedo a los insectos, miedo a mí, miedo a lo que no puedo analizar, pero más que a nada: miedo a no recordar.
Más que …

If I get high.

Muerta, muerta, muerta.

Siempre en constante búsqueda.
Ávidez por lo intuitivo.

Hedonismo y narcolepsia,
ponme a Chet Baker bajito
que siempre mejor si puedo oírte a ti también.

De nuevo los ciclos se muestran desnudos,
negándose a refugiarse en zonas de penumbra emocional.

¿Sabes que solo sabes correr?
Supongo que es algo más que tienes que enseñarme sin palabras.

Yo pongo la pólvora,
tú trae la traición.