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Misery.

No sé qué escribir...

Las musas se han tomado la licencia de ignorarme.

Y a mí, como siempre, me quedan mis dos infinitas opciones.

Renovarse o morir, dicen.

En mi caso, llevo dos horas haciendo apología al más puro hedonismo -interpretad esto como más os convenga, cualquier extrapolación puede llegar a ser tremendamente precisa-, y me siento vacía.

Seguís sin saber mis dos posibles vías de escape, ¿no?

Dejadme que os aburra un poquito más con mi insignificante existencia.

Creo que ya no conozco a nadie; o al menos, ya no tan bien como antes.
Se me escapan detalles que con la ausencia previa de Lucifer en mi sangre, solían resultarme evidentes.

¿Os habéis fijado en que nunca he publicado un texto optimista?

Es curioso.

Ira o locura.

Irme o permanecer.

Suicidio o lanzar mi último naipe sin nada que me asegure la victoria.

Comentarios

  1. He llegado aquí por mera curiosidad desde tu tw y, ¡me encanta esta entrada!

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Horizonte de sucesos.

Desplázate despacio,
las hipótesis son todas falsas. Pero nosotros somos la explosión.
Matamos a los ojos en la cara del cielo mientras me niego a aceptar el crujido de la cocaína en tus huesos.
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Oblivion.

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Más que …

New Macabre.

Pero no puedo hacer nada
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Me están cantando
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más tranquilo,
más caliente.

¿Está tan mal?

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se arremolinan en círculos
y, lo siento, porque ni siquiera las más lejanas
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o en Saturno
donde habitan las conclusiones
de lo absurdo?

Qué suaves son tus fauces.

Esas luces a tu lado
te ciegan,
te impiden ver a las que esperan,
te dejan las mañanas sin estrellas.

Polivalencia entre bambalinas,
no quiero verte más
que me dices que querer es poder.