domingo, 19 de abril de 2015

Drown.

Siempre había sido sombría, un contraluz interesante.
Pero ahora era algo más. Oscura. Tenebrosa. Afilada.
Un trauma es una herida abierta que se subestima.
Una aceptada cicatriz que no existe.
No duele, solo paraliza; secreta su propia ponzoña.
Directa a la sangre.
Más sigilosa que la muestra más pura de arsénico.
Más inherente a la raza humana que el propio odio.

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