lunes, 20 de abril de 2015

Científicamente hablando.

Creo que nunca me había expresado más poéticamente que sonriendo de dolor.
O llorando por la propia poesía.
Los sentimientos positivos no fomentan la producción de acetilcolina.
La felicidad no atrae a las musas; dicho de forma más abstracta.
De hecho, el masoquismo, el propio desencanto con el mundo circundante en todas sus facetas es lo que más magnetismo crea entre tu sinapsis y tus deidades.
La inspiración es una hormona.

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