Ir al contenido principal

.

Creo que, definitivamente, he perdido la catártica capacidad de abstraerme sobre un folio en blanco.
Me he dejado dominar por mi propia subjetividad, mostrando partes de mi propio psique que solo quería ocultar. Y ni siquiera tuve la oportunidad de oponer un mínimo de resistencia.
¡Qué grandes me van esos pantalones! En especial cuando es la debilidad, y no la fortaleza, la que determina hasta el último detalle de mi ser.
Hay nubes de tormenta aparcadas sobre mis ojos a tiempo completo... Intentaré que la tinta no se corra.
En realidad no paro de reírme.
No tenéis ni idea de lo estúpido -y a la vez inteligente-, que es llenar folios y folios de decadencia cohesionada para expresar siempre el ruidoso y fatídico desengaño que me rodea.
Pero, tranquilos, no tratéis de recomponerme: no estoy rota. Tan solo erosionada por la puta mierda de existencia que un despiadado destino o Dios ha escrito para mí.
Quizá resista a la próxima estocada, queridos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Disidencia.

La humanidad está perdida.
Siempre tiendo a pensar que las personas son buenas por naturaleza aunque predico todo lo contrario. Y siempre me llevo la bofetada. Y el puñetazo. Y la caída. Y la patada.
Tengo que hacerme más caso cuando me digo las cosas. Por conservar la cara más que nada, que ya bastante perdida la tengo.
Todo el mundo mira por su interés personal y todo el mundo está con todo el mundo porque puede sacar algún tipo de beneficio de él: que si estabilidad, que si autoestima o que si cubatas. Hay relaciones que se basan en los cubatas. O en los porros.
Todas las relaciones tienen un punto de toxicidad en ellas, más o menos ponzoñoso, pero tóxico al fin y al cabo.  La meta es cambiar eso, y no dejarse dominar por la idea de que no es posible, pero lo que es, es. Y yo, ni lo estoy, ni quiero estar en contra de los intereses personales de cada uno, si te beneficia votar a quien votas, vótalo. Total, el individualismo te va a expropiar tu propio culo antes o después. Quizá el…

Índigo

Estamos igual de podridos,
pero el destrozo es bonito.Te pegas como la sarna, como los chicles y los dejes,
actúas como disolvente a conveniencia,
evitando riesgos y rasguños cuando a mí,
no lo evito,
me gusta mancharme,
pisar sobre granito solo para descubrir el barro que te sostiene.Babel se vino abajo por ego y no por cimientos.Baila, baila, baila,
baila sabiendo que nunca se te desordenarán las entrañas;
lo que no se tiene no se rompe.Guíñame,
estaré mirando a la luna solo para verte a ti.

Jazmín.

Tengo la dichosa manía de ver siempre todos los posibles significados que tienen las cosas.
Las que haces y las que no.Todas las opciones acompañadas de todos los caminos que estas pueden recorrer se agolpan entre mis sienes y se montan una fiesta ellas solas, rompiéndolo todo y yéndose sin fregar los vasos.
Muchas veces, también se dan besos y se entremezclan entre ellas, porque su motivo de existencia es, de forma exclusiva, triturar la calidad de mis perspectivas.Y a mí me gusta fluir. Siempre. Que mis pies se deslicen solos hasta que dejen de rozar el suelo.
Y esta dichosa manía mía solo me deja con la miserable opción de brindar con todas las desdichas e hipótesis.No quiero imaginar esto, pero seguro que todo esto me esculpe y me define y es siempre mejor dejar todas los cabos sueltos, aunque en las pelis no me guste nada -me guiñas un ojo desde la esquina más alejada de la habitación-.Y sé que tengo que parar de avanzar, porque el agua se torna demasiado fría cuando te acercas a…