Ir al contenido principal

Evaporación de sistemas.

He de reconocer que tiendo a olvidar las cosas que me hacen daño.
Siempre quedan esquirlas, no oséis malinterpretarme.
Me miento a mí misma diciéndome que, de algún modo, es la forma que tengo de aprender de mis errores: dejando pequeños trozos intactos que, por norma general, son los más afilados.

Después de esta sesión de autoconvencimiento, y mientras intento cuantificar el nivel de odio que he conseguido acumular en contra de toda catarsis o ciclo, me centraré en el quid de la cuestión, el cual se basa en la ignorancia completa de las intenciones de mi memoria y mi raciocinio.
Explicadme la diferencia entre engaño y advertencia, porque en mi caso ambos están sumidos en un continuo bucle cuya tangente no encuentro ni yo.

Si los funcionamientos básicos vienen prefabricados, decidme qué falla en mi cadena de conjeturas para que siempre esté en el mismo punto sin salida -o sin retorno-.

¿Retroevolución?

Cada pequeño cambio de variables, supone un gran giro en el resultado final, el cual no se muestra hasta que es inevitable.

No sé si sí o si no, pero sé que, sin lugar a dudas, contribuye a mi total desintegración.

Y se acerca.

Tanto que estoy empezando a no poder evitarla.

Hay algo en ella que me transmite paz.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Horizonte de sucesos.

Desplázate despacio,
las hipótesis son todas falsas. Pero nosotros somos la explosión.
Matamos a los ojos en la cara del cielo mientras me niego a aceptar el crujido de la cocaína en tus huesos.
En un instante está y al siguiente se va efímero y mortal, persistente y rapaz.
Deprédame entre espinas úsate de tinta.

Oblivion.

La verdad es que a veces me olvido de admirar la calidez del instante. Es algo de lo que no me doy cuenta hasta meses -o años- después. Cuando ya es tarde. Cuando las gracias ya no se dan porque son muy de psicópata obsesiva. A lo mejor me va mejor si voy aceptando eso último como premisa para todo lo que pienso. Lo que pienso fuera de tiempo.

Ahora mismo me apetece recuperar tu hombro mientras Russel Crowe escribe ecuaciones en las ventanas, de fondo, creando atmósfera. Como si te hiciera falta. De vez en cuando te dejabas querer.

Me gusta hacer gala de muchas cosas. De mi capacidad para soportar enormes cantidades de dolor sin rozar umbrales críticos, de lo patosa que soy, de lo bonitos que tengo los pies o de los pocos miedos que me han tocado. Pero lo cierto es que soy una persona profundamente asustada.
Miedo a los lugares demasiado iluminados, miedo a los peces, miedo a los insectos, miedo a mí, miedo a lo que no puedo analizar, pero más que a nada: miedo a no recordar.
Más que …

If I get high.

Muerta, muerta, muerta.

Siempre en constante búsqueda.
Ávidez por lo intuitivo.

Hedonismo y narcolepsia,
ponme a Chet Baker bajito
que siempre mejor si puedo oírte a ti también.

De nuevo los ciclos se muestran desnudos,
negándose a refugiarse en zonas de penumbra emocional.

¿Sabes que solo sabes correr?
Supongo que es algo más que tienes que enseñarme sin palabras.

Yo pongo la pólvora,
tú trae la traición.