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Pólvora y traición.

Si es que, por más que intente evitarlo, la cosa va de dagas. Llevo demasiado abrazándome y ya sabéis que contenerse es siempre un error. Pero de todas formas equivocarme es lo único que sé hacer. Se dice "painting" porque arrancarse trocitos de alma y dejarlos pegados en tela o papel duele más que tú alejándote. Y eso que cada vez tardas más en volver. Aunque luego, siempre acabas trepando por mis trenzas y te encargas de aclimatar mi atmósfera. Supongo que todo ese sufrir adquiere sentido. Cáptame por partes, como a un hematoma que ya amarillea, pero no te sulfures que tampoco quiero verte arder. Te digo que estoy perdiendo el sur. Y crear también es una pésima idea porque creo que ya no sé. Solo sé retorcer palabras hasta que, sin ánimo de evitarlo, consigo que lo digan todo sin que tú te enteres. Ojalá supieras quién eres. Ojalá supiera quién soy. ¿Te imaginas encontrarte entre el mar de nubes? Imagínatelo también por mí. Puede que esta noche te deje ir.

Life doesn't mean a thing to me.

Lo bonito no quita lo tóxico. Imaginaos vivir en ese ideal en que los opuestos se complementan. En la praxis, protón y protón es más probable que la heterogénesis. A mí me gusta llamarlo "yocentrismo". Siempre me gustó inventar palabras aunque a veces no las encuentre. No sé -ni quiero saber- en qué fase estoy, pues solo supondría un cambio de preguntas; lo de que el saber no ocupa lugar me lo tomo demasiado al pie de la letra. Quisiera conocer a alguna musa que no haya nacido en el mismo sitio que todas las demás. Pero bueno, tampoco soy tan triste si te centras más en mi faceta autocompasiva. Ocupa mucho. (Breve pausa para cambio de canción). Hace unos días me vi sumergida en la dicotomía que reside en fumar tabaco de liar y no tener más que cerillas, porque solo dios sabe lo frágiles que son los mecheros en estos tiempos. No más frágiles que tu ego o que mis huesos, pero tampoco demasiado alejados de la hipérbole. Lo que es de veras hermoso es el impacto. Siempre ...

Quid.

Disruptivo pero hermoso,  estirándose para tocar los astros, caótico y morboso. Como piedras que te hunden en una sustancia que te asusta, te rehúye y aún así te reconforta. Pues no toda oscuridad es tediosa y fría y ninguna se olvida. A sangre y tinta, a fuego y cuerda. La tragedia se escribe sola y la melodía que la acompaña se entreteje con las palabras, mientras tu mente gotea dejando el rastro que te ayudará a regresar a ti. Pero nadie es nadie, y ya sabes quién ama a nadie.

Sinfónica.

Analiza y sopesa. Hechos y conclusiones han de ser complementarios. Y de la misma esencia, pues la adición entre divergencias es imperfecta para el matemático y desproporcionada para el artista. Qué será del abismo sin caída Aprieta el pulso y tira, la tendencia a un estado estático solo puede ser lírica y la poesía es aterradora, pues desentierra lo prohibido y rasga el grueso velo que oculta al ser del parecer. La luz no es necesaria si es el alma la que percibe.  El alma no existe si es la realidad la que la persigue. Incluso en la cuerda floja la voluntad persiste. Y la caída borra las definiciones del que todavía resiste. Evasión y catarsis. Hedoné te llama al mismo tiempo que Némesis completa su ciclo a tu alrededor. La víbora envenenando su propia piel y cerrando el anillo que te condena, que me condena a errar de nuevo, a subir y a caer, a rozar Zion con la yema de los dedos justo antes de nacer de nuevo. Qué será de la ambrosia sin suicida. ...

Fruta.

Es bonito mirarte aparecer, hundirte en el iris del que por suerte, te ve. Odio a mis ojos, a su forma corpórea, a su labor errónea. Odio que lo vean todo fuera de tiempo, cuando nada vale, cuando el daño está hecho. Pero me gusta cómo suenas en el recuerdo, conectando con algo más allá del centro, dando vueltas, girando, riéndote de Galileo, haciéndolo parecer polvo y atomizándolo en piezas de helio condenadas a no encajar nunca con nadie, vagando siempre unidas a sí mismas en un dúo apático. ¿Quién en su sano juicio se enfrentaría al tiempo por un burdo problema de perspectiva? Las agujas se oyen a lo lejos, son como Billie Holiday acariciándote la nuca mientras sacas esos libros muertos que solo las polillas leen. Lo que no se quiere ver, tampoco se oye, pero el regusto metálico de la sangre siempre está esperando al giro, al accidente, a la casualidad que s...

Pull me out.

Me gustan los secretos. Me gusta la exclusividad de saber lo que casi nadie sabe. Me gusta la discreción de susurrarle cosas a mi perra que comprenderá tanto como yo el arameo.  La belleza está en eso. Pero se sabe que toda luz tiene su sombra y sus cosas malas. Las sombras no son malas, yo creo que son bonitas. La luz es bastante vacía. Muchas veces no necesitas ni verla para que esté ahí. Y a veces se comporta como onda y otras como materia y mira, ya bastante tengo con aguantar mis cambios de humor como para soportar las redefiniciones de fotones aleatorios que ni conozco, ni tienen masa. Un médico me dijo una vez que una copita de vino con la comida es hasta sana. A mí me gusta con la cena también. Y los domingos con el desayuno. Merendar solo meriendo cuando estoy feliz y eso a mí me dura poco. Merendar es cosa de niños, de arena en los zapatos y de rodillas raspadas. La merienda no se recupera, solo se pierde. Como la gracia, a la mía no la he vuelto a ver desde aquel ...

¿Tú y qué ejército?

Siempre se me ha dicho que nada bueno es recíproco en la mayoría de los casos y que, aun así, la lección es más valiosa que el éxito. Solo crías dispuestas a abandonar el nido son capaces de despertar verdadera empatía o instinto maternal. La ley de lo efímero. De lo que no estoy tan segura es de hasta dónde las ideas que mentes ajenas plantan en nuestra sesera son regadas por nosotros mismos. El símil entre la raíz y la cadena es inevitable llegados a este punto. Tampoco estoy muy segura de que me gusten los grilletes; obvio es que la aversión simplifica todas las demás opciones en cuanto es el paso propio el que los arrastra. Creo que la resiliencia esta sobrevalorada y ya me he pasado del número de tesis permitidas, pero tengo algunas más. Aunque todas desembocan en el mismo mar, pues de ahí sacas el agua para que las flores, las espinas, las raíces y las ramas florezcan, penetren y perpet...

Opio para el pueblo.

Desde que no duermo tengo demasiado tiempo para todo. Demasiado tiempo para mirar al techo, demasiado tiempo para analizar cosas que están muy arraigadas en el pasado, demasiado tiempo para quejarme, demasiado tiempo para que me ardan los ojos a cada pestañeo y demasiado tiempo para beber vino. La paradoja está en que todo lo que hago, lo hago a medias y ya sabéis lo mucho que el maestro Yoda detesta las medias tintas. Volviendo a lo del vino, el otro día me bebí una copa tan despacio que para cuando terminé, estaba completa e irrevocablemente ebria. Lo que es la psique. Y lo que es hacer que te esperen mientras estás dos horas dando pequeños sorbitos y hablando del existencialismo sartriano. Qué kafkiano. Me encanta divagar. Y más aún, me apasiona divagar en alto. Lo que pasa es que siempre que lo hago, siento la ceja izquierda de mi madre arqueándose al final del pasillo. A veces se inmiscuye en mis asuntos y -si no lo sabíais os lo cuento- no soporto que me interrumpan cuando...

Sfumato.

Mejor si no llego lejos. Tampoco es como si estuvieses yendo a ninguna parte. No conmigo. Tengo demasiadas canciones para el otoño y demasiadas pocas para el invierno. Limitas hasta al folclore. Pero no más que a mí. Octubre solía ser más difícil que el resto. Hasta que llegas a Enero. No me desequilibres los esquemas si no quieres que me tambalee. A ningún trapecista se le hacen esas bromas. Y menos al que no tiene red. Yo no tengo red. Jugar con red es como tener un comodín y los comodines disuelven los contextos. Tú sí que tienes. Sé que tienes. Lo que no sé es cómo identificarlos. Ni dónde los escondes. No eres de los que utilizan las mangas para todo así que supongo que encontrarlos va a ser un poco más difícil que ojear en lo obvio. Aunque lo más probable es que eso solo sea lo que yo me cuento. Al fin y al cabo, mía es la recaída y la adicción. Seguiré siendo la ...

Jezebel.

Y bajé por la ruta más fría y llamé al diablo por su nombre. Y me mostró amor y me cogió de la mano y me juró que nada volvería a ser lo mismo. "Antes de que te vayas, sabrás y sufrirás el infierno que queda por pagar". Caminando de vuelta, decidí girarme. Y allí estaba y me sonreía mientras, a paso lento, se alejaba. No volvió a rozarme más que tormento. Y grité. Y la respuesta a mi queja se deslizó por las paredes. "Hijo, soy el padre de las mentiras, y caí, desterrado. Pero nadie dijo que cayese solo". Y mis pies dejaron de rozar el suelo.

FHSS

Ser una buena actriz es algo bastante útil. Ser bonita también lo es. Si eres actriz y la más bonita del mundo, a la vez que mereces un Nobel y un par de galardones sociales, mejor y peor. Protagonizar las primeras escenas sexuales en el mundillo del cine es de esas cosas que deberías poner en el currículum, aunque nunca sabes exactamente en qué parte; nunca debajo de lo de: "encarné el primer orgasmo femenino del séptimo arte". A ver si se van a pensar lo que no es. Situarlo debajo de ciertos hallazgos científicos de mediados del siglo pasado -que estás utilizando ahora mismo- puede quedar un tanto pedante; sin embargo, lo de descubrir los espectros ensanchados por saltos de frecuencia y cumplir los dictámenes de Tesla, es algo que debería destacarse de alguna manera. En vez de currículum, mejor hago autobiografía. Aunque publicar mis cosas bajo el nombre del colega este, nunca más; pero entendedlo, el hombr...

Sonata de otoño

Hoy estaba durmiendo y me desperté tres horas antes de lo normal. No tengo una hora normal preestablecida en la que me despierto sí o sí, ya sabéis como soy con los horarios, pero vamos a dejar eso pendiente para un futuro debate. El asunto es que estaba soñando cosas bonitas que quería que pasasen. No me preguntéis más, porque no me acuerdo. Sí sé que sería interesante que la positividad que irradiaba mi yo onírico se me contagiase un poco. Solo un poco. Llegados a este punto, os doy por introducidos a mi atmósfera prematinal y, como veo que está de moda, os voy a hablar de la parálisis del sueño también conocida como "la vieja bruja", "fantasma en la cama" u "Ori Darko: vida y obra". Os digo que es curioso porque siempre intento relacionarlo todo con los guisantitos de Mendel y, en este caso, me están fallando. Los guisantes y Mendel. Los dos. Mi madre es sonámbula. Yo noctámbula, ...

Passion.

Ayer descubrí a Dreyer. El pobre hombre grabró una película tan emparanoiante que ha hecho que aquí Ori Darko se cuestione sus valores religiosos. Esos que no tengo. La cosa es que en el 27 se la censuraron antes de que pudiera siquiera estrenarla. En el 28 le quemaron las diapositivas originales y se quedó el hombre destrozado por dentro. La tragedia continúa. Dreyer tenía una copia. Pero adivinad. Se la tiraron al fueguito igual que con la primera y nadie supo nada ni de él, ni de su cine más que por pequeños fragmentos de Juana de Arco llorando. Y por qué me cuestiono mi fe. Bueno, pues porque en el 81, descubrieron una copia original intacta "out of the blue"  -así como dice mi amiga yankee Lauren- en el armario de un psiquiátrico noruego. Según yo, el hallazgo derivó de algún intento de ouija o algo similar, aunque dicen que la gente en Noruega es más lista que aquí así que no ...

L.

Tiene un punto exacto en el cara izquierda del cuello, a la altura de la base, que no puedes tocar. Tiene otro en la cintura, del mismo lado, que tampoco es ni rozable. Os lo explico: le dan espasmos. Son como pequeños temblores incontrolables que nos hacen reír a las dos por igual. A mí muchísimo más, no os voy a engañar. Padece de todas las respuestas neuronales con nombres artificiosos a nivel cutáneo que os podáis imaginar, aunque no suele decirlo. Yo lo descubrí por mí misma. También descubrí que funciona como yo. Que nunca sabe el motivo que le impulsa a hacer las cosas. Que ama todo lo que no se explica y que, aún más, ama enfocarlo desde todos los infinitos ángulos hasta que da con un porqué que la satisface. Yo me conformo con muchísimo menos. Me gusta que salga música de mí cuando estoy en su medio. Se enfada cuando le digo que es mi musa, me dice que estoy loca y que me a...

Detoxificación.

Nos utilizábamos el uno al otro y con el mismo grado de intensidad. Yo lo sabía y él también. Pero empañar los cristales y beber sobre el capó por quienes nos usaban sin nuestro permiso, resultó ser catártico. Luego conducía y rozábamos la inexistencia en cada curva. Es lo menos tóxico que he experimentado nunca. Y, aunque infructuoso desde un punto de vista metafísico, lo cierto es que aprendí a mentirme hasta creérmelo. Y os prometo que lo de las gafas verdes de Descartes es lo único con sentido que dijo ese hombre. Ojalá tu realidad coincidiese con la nuestra, y ojalá la de ella también. Ojalá que él solo fuera un desconocido al que saludar en un bar y no un conocido al que esperar en el baño.